¿A-G-O-T-A-D-A?

De las primeras cosas que me di cuenta después de dejar mi trabajo, es que estaba agotada. 

Era un agotamiento crónico, de esos que no desaparecen ni durmiendo 15 horas seguidas los 7 días de la semana. No era un agotamiento físico (sólo), era algo más. Era agotamiento mental.

Yo estaba agotada mentalmente y continuamente. Llevaba años (puede que hasta décadas), con una vida repleta de listas interminables que cumplir, quehaceres, encargos que realizar y todo tipo de compromisos.

Yo planificaba:

  • La logística de una familia numerosa.
  • La boda de mi hermana.
  • El 75 cumpleaños de mi suegra.
  • Las bodas de oro de mis padres.
  • La mudanza familiar.
  • El viaje sorpresa de los 50 años de mi marido con sus mejores amigos.
  • La fiesta de carnaval del cole de mis hijas…

(mucha atención a la lista… cero cosas exclusivamente para mí

Y por si no fuera suficiente, en mi trabajo organizaba congresos y eventos para clientes. Y la vida de mi jefe. Para morirse.

Las primeras semanas después de dejar mi trabajo, me las pasé haciendo listas igual. La inercia.

  • Empezar al gym al menos dos días a la semana.
  • Masajes con Ana.
  • Involucrarme más en el cole de las niñas.
  • Quedar a comer con Isabel una vez al mes.
  • Cafecito semanal con Mónica para ponernos al día.
  • Pensar en la decoración de la nueva casa.
  • Hacer limpieza de armarios.
  • Abrirme una cuenta de Instagram.
  • Descubrir tienditas monas en mi nuevo barrio…

Días y días, semanas, repletas de nuevas listas y más listas. 

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Hasta que un día, entre quehacer y quehacer de uno de mis listados, pasé por delante de la libreriamasbernat, en la que había entrado docenas de veces sóla o con mis hijos a comprar libros (porque leer también estaba en la lista de cosas que “debía” hacer).

Aquel día, Montse, la propietaria, estaba sentada en una de las mesitas junto a la sección de “Biografías” tomando un café y conversando animadamente con un hombre que parecía de una editorial.

Escogí tres libros al azar y me senté a leer. Me pedí un café y seguí leyendo un rato. Estaba tan a gusto que me quedé leyendo hasta la hora de comer. Terminé comiendo allí también. 

Me sentó tan bien aquella mañana tranquila, sin obligaciones que cumplir, dedicada exclusivamente para mi disfrute, que decidí volver al día siguiente.

Volví. Con mi libro y mi diario de notas. Y me pasé una segunda mañana en paz, en silencio. Leyendo y escribiendo. Borré de mi agenda del resto de la semana, todo lo que no era estrictamente necesario y cada mañana, la pasé en la librería de Montse. 

Charlando, leyendo, disfrutando de estar sóla. Del no hacer.

En mi libreta de notas de aquellos días empezaron a aparecer dudas y muchas preguntas.

¿Qué se escondía debajo de esa necesidad enfermiza mía de hacer y hacer, de no parar, de organizar?. De controlar.  

¿A qué estaba evitando enfrentarme?. ¿Qué tenía miedo de descubrir cuando parara?.

En el silencio del no hacer de aquellos días, descubrí, que no sólo estaba cansada. Estaba insatisfecha, triste y muy cabreada. 

Insatisfecha, triste y cabreada. Sí.

¿Pero, de qué me quejaba?. ¿Tenía derecho a hacerlo?. Tenía un buen marido, tres hijos sanos, la familia que siempre había soñado (y planificado), una vida cómoda y estable…

Pero con derecho o sin él, así estaba yo. Con un sentimiento de vacío terrible y triste.

 Y desde la tristeza y la sombra… empezó mi búsqueda.

10 comentarios en «¿A-G-O-T-A-D-A?»

  1. Te admiro Patricia, no todo el mundo tiene las narices de parar. Algunas nos damos cuenta tarde. Me alegro por ti y tú familia, todos lo agradeceréis. Te quiero 😍😍😘😘

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  2. Querida Patricia!, me alegra que hayas encontrado este modo para contarnos tus historias, experiencias, consejos, … y ya iremos viendo que más!!!
    Tus ganas, tu inspiración, tus sentimientos, tu madurez, y sobre todo, tu misma!! Así eres y así te iré conociendo más!!
    Suerte amiga 😘

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  3. Cuando algo nos hace sentir inferioridad o nada, pero nos sentimos, lo disfrazamos de otra cosa. Quizá en tu caso, complacencia o control???
    Pero Patri, lo bueno es enterarse, comprenderse y aceptarse.
    Me ha gustado mucho. Y emPATRIzo. Ja ja.
    Un besazo

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  4. Que alegría saber de ti Patricia y más en ésta nueva etapa de nuestras vidas, que bonito lo que escribes y que valiente, me encanta¡¡¡
    Un fuerte abrazo y mucha suerte🍀

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