Lo organicé todo en apenas tres semanas. De algo tenía que servir mi “Máster en Planificación y Organización de vidas ajenas” …
La decisión, como otras muchas en mi vida, la tomé porque tuve una señal. Ríete de las señales, pero las mejores y más transcendentes decisiones de mi vida, las he tomado guiada por “una señal”.
En este caso, la señal, me vino en forma de sueño. Después de muchos, muchos años sin haber pensado en él, aquella noche soñé con Didier. Me levanté con la sensación extraña de que, si mi subconsciente lo había desenterrado del pasado, era por o para algo.
Me quedé petrificada cuando me di cuenta además de que aquel mismo día, era el día de su cumpleaños. La Gran Señal. Aquel amor de juventud reaparecía por algo, sin duda alguna.
Decidí buscarlo en redes sociales. ¿Qué habría sido de él en todos estos años?. ¿Seguiría teniendo una vida de viajero nómada, de país en país y de continente en continente?. ¿Habría vuelto a Canadá definitivamente?. ¿Sería padre él también?.
En menos de cinco minutos lo encontré en Facebook. Vivía en Canadá y era responsable de un huerto ecológico. Muy Didier.
Sin pensarlo dos veces, le escribí un mensaje por el Messenger que tardó en contestarme minutos. Después de la sorpresa inicial de ambos y de ponernos al día de nuestras vidas, me dijo que estaba viajando con su madre por la India. Necesitaba aclarar su mente y darse tiempo para tomar decisiones.
Aquella conversación, se me quedó “atascada” varios días. Él, padre de dos hijos y con un negocio propio, pero con la mente confusa sobre el futuro, había decidido tomarse un mes para hacer un viaje con su madre por la India. Uno de los países que estaban en mi listado Top 5 de destinos especiales pendientes por visitar desde hacía años.
Y así fue como guiada por aquella “clara” señal, decidí organizar mi propio viaje a la India. Para parar de verdad. Para estar sóla de verdad. Para no pensar mas que en dónde dormir o qué comer y visitar. Y para forzarme a conectar conmigo misma. De verdad.
Lo más difícil fue tomar la decisión de irme sin sentir culpa. Culpa de dejar a los tres niños (PetitPrincep aun con un año), culpa por pensar sólo en mí, culpa por cuidarme y “descuidar” a los míos. Culpa por permitirme unas vacaciones a escasas semana de haber dejado mi trabajo…
La matraca con lo que nos auto-boicoteamos la vida muchas madres…

Dejé macerar la decisión (que internamente había tomado ya), un par de días más y empecé a mirar billetes de avión Barcelona-Delhi.
Cuando tuve claro días, duración y logística de mi viaje a la India, así como la convicción de que no pensaba renunciar a la idea, me senté con SuperPapi en la mesa de la cocina, copa de vino en mano y le propuse, hecha un flan, mi plan.
Y al ver su comprensión, su generosidad y su confianza en mí y mis decisiones, no pude sino llorar como una niña.
Lloraba de emoción, de gratitud por ponérmelo todo tan fácil y lloraba pensando en la cantidad de cosas que muchas veces dejamos de hacer pensando que no agradarán a los nuestros y que después nos pesan como grandes renuncias hechas, cuando ni siquiera fuimos valientes de verbalizarlas.
Lloraba porque una vez más, la vida me ponía fácil una decisión para mí difícil. La India era mi premio a la valentía de saber escucharme y cuidarme.
La conversación que tuve con mis tres hijos (de 8, 5 y 1 año entonces) cuando les consulté su opinión sobre mi viaje, no hizo sino darme aún más seguridad de que había tomado la decisión correcta.
Los ojos de una niña de 8 años habían visto mi agotamiento, mi falta de aire y mi necesidad de espacio, mucho antes de verlo yo misma. La sabiduría y empatía de PrincesaGran me dejaron sin palabras.
Y así fue como en dos semanas escasas organicé primero mi casa y después mi viaje. Un viaje para pasar los primeros doce días sóla que me permitía en los últimos diez años de hijos y maternidad.
La Bendita Maternidad.
Me quedo con ganas de seguir leyéndote durante horas!!!! Patri, deberías escribir novelas basadas en tu vida o en la vida de quién quieras porque escribes genial! Mis dieces para ti valiente, el camino no ha sido ni es fácil pero eres un ejemplo de amor propio! Sigue inspirándonos a todas POR FAVORRR
Martaaaa….
¿Lloro o te como????. Gracias por tu mensaje. Es lo que necesito y lo que me anima a seguir.
Eres monísima!!!!.
¡Qué valiente Patricia, ojalá todos nos escuchásemos tanto como tú! 💫
Carla,
Gracias por tu mensaje, bonita.
Te mando un abrazo enorme!!!!!
Mujer valiente, mujer despierta…bravo por la decisión de darnos voz a todas las que transitamos en silencio y soledad.
Yo me largué seis días a Inglaterra y a raíz de ello cambié radicalmente mi vida…a veces es necesario perderte para encontrarte.
Gracias por tu sensibilidad. Un abrazo.
Judith,
Qué bien nos hace «perdernos» para después poder encontrarnos. Gracias por tu mensaje. Un abrazo.
Patri,
Me encanta como transmites la emoción a través de las palabras, es muy potente🔆
Ganas de mucho mas🙏
Nuria, Gracias por tu soporte y empatía. Falta poco para retomar nuestras «Rutinas»… este otoño, habrá MUCHO más….
M’emociona el que llegeixo, però no em sorprèn gens… És habitual que una gran dona tingui un gran company. Love you both 💞😘
Gracias Quim. Abrazotes….